Tiempo de Lectura: 2 minutos

El consentimiento es la base de cualquier interacción sexual saludable y placentera. Pero no se trata solo de la ausencia de un "no"; se trata de un "sí" entusiasta, activo y activo.

Si bien las reglas del consentimiento pueden parecer obvias, es común malinterpretar sus límites. Para asegurar que todas las partes estén cómodas y emocionadas en cada momento, la clave está en recordar las 3 C del Consentimiento.

 

1. Claro (Claro)

 

El consentimiento debe ser inequívoco.

  • Debe ser Verbal o No Verbalmente Explícito: Asumir que tu pareja quiere algo solo por la situación o por el historial no es consentimiento. Un "sí", un gesto de afirmación, o un lenguaje corporal activo (y no pasivo) son necesarios.

  • La Pasividad No es Consentimiento: Si alguien está en silencio, dudando, o inmóvil, eso es una señal para detenerse y preguntar. La única respuesta aceptable es un "Sí, quiero esto" sin presión.

 

2. Continuo (Continuo)

 

El consentimiento no es un acuerdo que se hace una vez al principio del encuentro.

  • Revocable en Cualquier Momento: Un "sí" para besarse no es un "sí" para la penetración. Un "sí" al inicio de la noche puede convertirse en un "no" cinco minutos después.

  • Chequeos de Rutina: Es una gran práctica preguntar: "¿Te gusta esto?", "¿Quieres que paremos?", "¿Te parece bien si...?". Esto no rompe la magia, ¡la amplifica! Saber que tu pareja te escucha y respeta es un afrodisíaco poderoso.

 

3. Consciente (Consciente)

 

El consentimiento debe ser dado por alguien que tiene la capacidad mental y física de tomar una decisión informada.

  • Estado Mental: No se puede dar consentimiento si la persona está durmiendo, inconsciente, o incapacitada por el consumo de alcohol o drogas. Si no está en plena posesión de sus facultades mentales, no puede dar un "Sí" válido.

  • Libre de Coerción: El consentimiento debe darse sin presiones, amenazas o manipulación emocional.

Conclusión: Priorizar el consentimiento no es solo una obligación ética, es el camino directo hacia un sexo más satisfactorio, libre de dudas y basado en la confianza.