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Aunque hoy en día tenemos una variedad de lubricantes sofisticados, el deseo de hacer el sexo más cómodo y placentero es tan antiguo como la civilización misma. El lubricante íntimo tiene una rica y sorprendente historia que se remonta miles de años.

 

🏺 Antigüedad: Aceites y Fluidos Naturales

 

Antes de la era moderna, la gente dependía de lo que la naturaleza y la cocina les proporcionaban:

  • Grecia y Roma (Siglos V a.C. en adelante): El aceite de oliva era un lubricante popular, especialmente para el sexo anal, gracias a su disponibilidad y textura resbaladiza. Sin embargo, sabemos que su uso no era ideal, pues puede dañar los preservativos de látex (¡si hubieran existido!). Otros aceites vegetales también eran comunes.

  • Asia Oriental (Dinastías Antiguas): Se utilizaban extractos botánicos, como el almidón de plantas, o incluso fluidos corporales naturales para facilitar la penetración.

  • Egipto: Utilizaban gomas vegetales y sustancias viscosas, muchas veces mezcladas con miel o fragancias.

 

🧪 El Siglo XX: Llega la Química Moderna

 

La verdadera revolución llegó con la química y la conciencia de la higiene y la salud sexual:

  • 1904: El Nacimiento de la Jalea de Vaselina (Petroleum Jelly): Inventada a finales del siglo XIX, la vaselina comenzó a usarse como lubricante, aunque hoy sabemos que no es segura para uso interno, ya que no es soluble en agua y puede propiciar infecciones.

  • Décadas de 1930 a 1950: Lubricantes Solubles en Agua: Con el auge de los preservativos de látex, se hizo crucial crear lubricantes que no degradaran el material. Así nacieron las primeras fórmulas a base de agua, como el K-Y Jelly, originalmente creado como un lubricante quirúrgico. Esta fue la primera vez que se priorizó la seguridad y la compatibilidad sobre la simple textura.

  • Siglo XXI: Silicona y Híbridos: La llegada de los lubricantes a base de silicona (duraderos y resistentes al agua) y los híbridos (mezcla de agua y silicona) ofreció a los usuarios más opciones, compatibles con casi todo (excepto los juguetes de silicona).

Conclusión: La búsqueda del placer y la comodidad ha sido constante. Lo importante es que hoy tenemos opciones seguras, higiénicas y compatibles con el sexo seguro.